La alimentación mediterránea es un patrón flexible. Prioriza alimentos vegetales poco procesados, cocina casera y variedad, sin exigir platos sofisticados.
Qué conviene repetir
- Verduras y fruta a diario, variando colores y temporada.
- Legumbres varias veces por semana.
- Cereales integrales, frutos secos y semillas según tolerancia.
- Aceite de oliva virgen extra como grasa culinaria habitual.
- Pescado, huevos y otras proteínas en cantidades acordes a cada persona.
Una semana mediterránea posible
Alterna platos de legumbres, pescado, verduras al horno, ensaladas completas, cremas y guisos. Aprovecha sofritos, caldos y verduras ya cocinadas para reducir el esfuerzo diario.
Lo que el nombre no garantiza
Que un producto use imágenes o palabras “mediterráneas” no significa que tenga un buen perfil nutricional. Revisa la lista de ingredientes y la información nutricional.