La alimentación puede contribuir al control de la presión arterial, pero no sustituye la medicación prescrita ni el seguimiento clínico.
Prioridades útiles
- Reducir alimentos muy salados y comparar etiquetas.
- Aumentar verduras, fruta, legumbres y alimentos poco procesados.
- Mantener una actividad física y un peso adecuados a cada situación.
- Limitar el alcohol y no fumar.
Haz cambios medibles
Empieza por una compra: elige una versión con menos sal de un alimento habitual. Después revisa salsas, caldos concentrados y aperitivos. Los cambios pequeños sostenidos suelen ser más útiles que una semana de restricciones.
Si tienes enfermedad renal o tomas determinados fármacos, no uses sustitutos de sal con potasio sin consultar.