Fresas congeladas
Fresas maduras congeladas en su punto, prácticas para smoothies, postres y salsas. Conservan el sabor de la fruta y aportan una textura espesa sin necesidad de hielo.
Qué aporta y por qué usarlo
Dulzor ligero, acidez viva y aroma delicado; la congelación ablanda la textura, pero conserva su utilidad culinaria.
De la compra a la cocina
Elegir
Al comprar fresas congeladas, elige fruta seca, brillante y sin golpes, jugos en el envase ni moho. En congelado, evita paquetes convertidos en un bloque de hielo.
Conservar
Refrigera sin lavar y consume en 2–3 días. Lava suavemente justo antes de usar; también congela bien para salsas, batidos y repostería.
Preparar
Manipula poco para no romperla. Úsala fresca o cocina brevemente para compotas, coulis, helados y rellenos.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina con yogur, nata, chocolate, vainilla, cítricos, avena, frutos secos y quesos suaves.
Cómo sustituirlo
Si no tienes fresas congeladas, intercambia fresas, frambuesas, moras y arándanos según disponibilidad, corrigiendo el punto de acidez.
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