No hace falta pesar cada alimento para construir una comida completa. Una referencia visual permite adaptar el plato al hambre, la edad, la actividad y las costumbres de cada persona.
Una guía visual, no una regla rígida
- Aproximadamente la mitad: hortalizas y verduras variadas. La fruta puede completar la comida.
- Una cuarta parte: alimentos proteicos como legumbres, pescado, huevo, aves, tofu o carne.
- Una cuarta parte: patata, pan, arroz, pasta u otros cereales, preferentemente integrales con frecuencia.
- Para aliñar y cocinar: aceite de oliva virgen extra, además de agua como bebida habitual.
Cómo llevarlo a la vida real
Un guiso, una ensalada completa o un plato de cuchara también pueden seguir esta lógica. Lo importante es la proporción global, no que los alimentos estén separados. Si una comida queda corta de verdura, se puede compensar con una guarnición o con fruta de postre.
El equilibrio se construye a lo largo del día y de la semana; una sola comida no define la calidad de la alimentación.
Adáptalo a tus necesidades
Las necesidades cambian con la edad, el nivel de actividad, el embarazo, las enfermedades o el objetivo deportivo. Ante una situación clínica, la adaptación debe hacerla un profesional sanitario.
Fuentes consultadas
- Organización Mundial de la Salud: alimentación saludable
- Ministerio de Sanidad: alimentación saludable