Apio
Hortaliza aromática de tallos crujientes y sabor fresco, ligeramente amargo. Es una base clásica para sofritos, fondos, sopas y ensaladas.
Qué aporta y por qué usarlo
Perfil vegetal que cambia con la maduración y se vuelve más dulce y concentrado al asar o sofreír.
De la compra a la cocina
Elegir
Al comprar apio, busca piezas firmes para su variedad, de color uniforme, piel sana y sin golpes, arrugas profundas, moho ni zonas acuosas.
Conservar
Conserva entera y seca en el cajón de verduras; lava solo antes de usar. Una vez cortada, refrigera bien tapada y consume en pocos días.
Preparar
Lava, seca y retira las partes no comestibles. El corte uniforme mejora la cocción; puede comerse cruda si procede, asada, salteada, al vapor o guisada.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina con aceite de oliva, ajo, cebolla, tomate, queso, huevo, cereales, legumbres y hierbas frescas.
Cómo sustituirlo
Si no tienes apio, sustituye por una hortaliza de humedad y textura parecidas, ajustando la cocción para no aguar ni resecar el plato.
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