Sandía
Fruta de verano muy hidratante, de pulpa roja, sabor dulce y textura crujiente. Se consume fresca y también resulta adecuada para batidos, granizados y sorbetes.
Qué aporta y por qué usarlo
Perfil dulce y aromático, con acidez y textura variables según variedad y maduración.
De la compra a la cocina
Elegir
Al comprar sandía, busca piezas con aroma propio, peso acorde al tamaño y piel íntegra. Evita golpes blandos, moho, grietas profundas o fermentación.
Conservar
Deja madurar a temperatura ambiente cuando sea necesario y refrigera al alcanzar el punto deseado. Una vez cortada, conserva tapada y consume pronto.
Preparar
Lava antes de cortar, retira piel y semillas cuando corresponda y protege con cítrico las variedades que se oxidan. Admite crudo, asado, triturado o salteado.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina con yogur, quesos, frutos secos, chocolate, cítricos, especias cálidas, ensaladas y carnes blancas.
Cómo sustituirlo
Si no tienes sandía, puede cambiarse por otra fruta con equilibrio parecido de dulzor, acidez y humedad.
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