Nabo
Raíz de sabor suave y levemente picante que se vuelve tierna y delicada al cocinarse. Se emplea en caldos, cocidos, purés y guisos.
Qué aporta y por qué usarlo
Sabor terroso o suavemente dulce y textura que va de crujiente en crudo a cremosa al cocinar.
De la compra a la cocina
Elegir
Al comprar nabo, busca piezas firmes y pesadas, con piel íntegra, sin zonas húmedas, golpes profundos, brotes excesivos ni partes verdes.
Conservar
Guarda en un lugar fresco, oscuro y ventilado o en el cajón de verduras según el producto. Retira piezas deterioradas para que no afecten al resto.
Preparar
Cepilla o pela según el estado de la piel. Corta con tamaño uniforme para que se cocine por igual; admite horno, vapor, cocción, fritura y puré.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina con aceite de oliva, ajo, cebolla, hierbas, especias cálidas, carnes, pescados y legumbres.
Cómo sustituirlo
Si no tienes nabo, puede cambiarse por otra raíz o tubérculo de textura semejante, ajustando el tiempo y el dulzor del plato.
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