Queso de cabra
Queso de sabor limpio y ligeramente ácido, con textura cremosa y una intensidad que aumenta con la maduración.
Qué aporta y por qué usarlo
El queso de cabra puede presentarse fresco, tierno, curado o en formato de rulo. El rulo mantiene bien la forma al cortarlo y admite un dorado rápido en sartén o plancha, que crea una superficie cálida sin fundir por completo el interior.
Cremoso, ligeramente ácido y de intensidad media; al calentarse desarrolla notas tostadas y una textura más fundente.
De la compra a la cocina
Elegir
Elige un rulo firme, de color blanco o marfil uniforme, sin zonas resecas ni exceso de líquido. Revisa la fecha y confirma que el envase esté intacto.
Conservar
Consérvalo refrigerado en su envase o bien protegido para que no absorba olores. Una vez abierto, consúmelo preferentemente en tres o cuatro días.
Preparar
Funciona en ensaladas, tostadas, rellenos, salsas, gratinados y aperitivos. Para obtener rodajas limpias, enfríalo bien y utiliza un cuchillo fino ligeramente humedecido.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina especialmente bien con cebolla confitada, miel, frutos secos, pera, manzana, remolacha, mostaza, hierbas frescas y panes con semillas.
Cómo sustituirlo
Puede sustituirse por queso feta para un resultado más salino, queso crema de cabra para untar o un queso vegetal firme si se necesita evitar la leche.
Recetas con queso de cabra
Bocados de queso de cabra con cebolla confitada
Pequeñas tostadas de pan de semillas cubiertas con cebolla roja cocinada lentamente, queso de cabra dorado y una vinagreta…
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