Calamar
Molusco de carne firme y sabor marino suave que agradece cocciones muy breves o, en guisos, tiempos prolongados.
Qué aporta y por qué usarlo
El calamar es uno de los moluscos más versátiles de la cocina mediterránea. Puede cocinarse a la plancha, en arroces y guisos, relleno o frito. Para que quede tierno conviene evitar los tiempos intermedios: se cocina muy rápido a fuego vivo o lentamente hasta que sus fibras vuelvan a ablandarse.
Sabor marino delicado, ligeramente dulce, y textura firme y elástica. Bien cocinado resulta tierno y jugoso.
De la compra a la cocina
Elegir
Elige piezas de aspecto brillante, carne firme y húmeda y aroma limpio a mar. Evita las que presenten olor intenso, superficie reseca o coloración amarillenta.
Conservar
Consérvalo en la zona más fría del frigorífico, entre 0 y 4 °C, bien tapado y separado de otros alimentos. Lo ideal es cocinarlo en 24 horas. También puede congelarse limpio y seco durante unos 3 meses.
Preparar
Sécalo antes de cocinar para que dore y no salpique. Admite plancha, fritura, rellenos, arroces, guisos y preparaciones en su tinta. En frituras, corta piezas uniformes y trabaja en tandas pequeñas.
Cómo sacarle partido
Con qué combina
Combina especialmente bien con limón, ajo, perejil, aceite de oliva, cebolla, tomate, arroz, patata, pimentón y vino blanco.
Cómo sustituirlo
La sepia puede sustituirlo en guisos, arroces y preparaciones a la plancha. Para fritura también pueden utilizarse chipirones, ajustando el tiempo a su menor tamaño.
Recetas con calamar
Calamares a la romana
Un aperitivo clásico de la cocina española con calamar cortado en tiras muy finas y envuelto en un rebozado ligero, dorado…
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